La fórmula del cambio perfecto

lab-217043_960_720

Compartía Jason Little, hace unos meses, un alegato en contra de un “meme” que representaba la fórmula del cambio perfecto. Según dicha fórmula, si ponemos las dosis adecuadas de visión, habilidades, incentivos, recursos y planificación conseguiremos el cambio. Pero ay, si fallamos… se cernirán sobre nosotros toda clase de males.

Comparto la frustración de Little con este tipo de mensajes, porque trasladan la idea de que los procesos de cambio pueden responder a una fórmula, que hay una receta infalible (“ponga cuarto y mitad de visión, aderece con una cucharadita de recursos y mezcle con doscientos gramos de habilidades”) con la que alcanzar el éxito. Y es obvio, para cualquiera con un mínimo de experiencia y de honestidad, que no es así.

Por supuesto, ninguno de los ingredientes mencionados en la fórmula hace daño. Tener una visión es bueno, disponer de habilidades y recursos también, partir con un plan… todo eso ayuda. Pero no garantizan el éxito.

Puede existir una visión inicial, pero esa visión se enriquece, se clarifica o se transforma a medida que avanzamos, y a medida también que más personas le van atribuyendo sus distintos significados. ¿Recursos, habilidades? Por supuesto, cuantas más mejor. Pero nunca podemos esperar a tener “la combinación perfecta”, trabajamos en cada momento con lo que tenemos, no hay un mundo ideal en el que “con los recursos adecuados y las habilidades adecuadas” todo sería perfecto, porque encima los recursos y las habilidades necesarias van cambiando a cada paso del camino. ¿Incentivos? A nadie le amarga un dulce, pero en cualquier proceso de cambio ya hay incentivos (para la acción y para la inacción) bastante poderosos. Podemos hacer planes, pero siendo conscientes de que los planes nacen muertos.

En definitiva, esas fórmulas prometen un viaje cómodo, tranquilo y controlable, exento de dificultades, ansiedades, exploraciones, frustraciones, idas y venidas. Una fórmula genérica, válida para todo tiempo y lugar, para cualquier tipo de organización. El éxito empaquetado con papel de colores y un lazo brillante.

Y no. El cambio no es fácil, ni limpio, ni aséptico. El cambio es un viaje, una aventura. Y no hay fórmulas mágicas para cambiar su naturaleza.

Leave a Reply

Your email address will not be published. Required fields are marked *

¿Quieres saber más?